Entrevista: Nº 1, agosto-septiembre 2013


“El caos climático es una oportunidad única para rediseñar nuestra sociedad”

Entrevista con Satish Kumar, el sabio de la ecología profunda. Por Koldo Aldai

Satish Kumar Nace en Rajastán (India) en 1936. A los 9 años se hace monje jainista. Peregrina por el mundo, a pie y sin dinero, durante dos años a favor de la paz (*). Inspirado por Gandhi, funda en 1968 la London School of Non Violence. En 1973 comienza a editar la revista Resurgence, que promueve la no-violencia, la sostenibilidad, el arte y la filosofía holística. En 1982 crea el Small School, hoy un modelo de educación y aprendizaje. En 1991 funda el Schumacher College, centro internacional dedicado al estudio de los valores, ecológicos, sociales y espirituales. Suyo es  el lema “Tierra, Alma y Sociedad” (**), que ha levantado un movimiento a escala planetaria (en Mallorca existe el grupo “Poc a poc”, inspirado por él.). Más que heraldo de la catástrofe, es explorador del cambio por venir, diseñador de un nuevo mundo en el que prima el cuidado del espíritu, el trabajo con las manos, las relaciones humanas, la calidad de vida… Su diagnóstico es muy severo, pero su alternativa es igualmente esperanzada. Interpreta el cambio climático en clave de magnífica oportunidad para variar el rumbo del actual modelo desarrollista hacia el abismo.

¿No hay una vuelta hacia atrás en sus propuestas? La visión ecológica del mundo es muy bella. No se trata de ir hacia atrás, sino hacia delante. Ir de la cantidad a la calidad; dejar de ser un mero consumidor y convertirse en un productor, en un creador.

Mucha fe concentrada en las manos… Las dos muy útiles manos que nos han sido dadas, hoy apenas las utilizamos si no es para sujetar el teléfono. Sin embargo, podemos valernos de ellas para transformar los materiales en obras de arte. Entonces ese arte también te transforma a ti y de repente te conviertes en artista. El artista no es un tipo especial de persona, cualquier persona es un tipo especial de artista. Otro tanto ocurre con los pies. Vivimos en una sociedad que parece que no tuviera  pies. Hemos perdido el hábito de andar.

Uno de sus lemas es: “La naturaleza no nos pertenece a nosotros, nosotros pertenecemos a la naturaleza”. La idea de controlar la naturaleza deriva de la falta de paz. El sentimiento de propiedad nos lleva a dañar la Tierra. No tenemos propiedad sobre ella, sino relación con ella. Somos un microcosmos dentro de un macrocosmos. No hay nada en la Tierra que no esté en nosotros. Un ser humano no posee a otro ser humano. El hombre no domina a la mujer como se llegó a pensar, sino que ella es su complemento.

Todo apunta a la necesidad de un cambio profundo de conciencia… En los dos últimos siglos nos hemos ido alejando más y más de la naturaleza. Hemos llegado a pensar que la naturaleza está ahí fuera y que nosotros no somos naturaleza. De ahí que pensemos que podemos dominarla para nuestro exclusivo beneficio. Esta manera separatista de ver las cosas es la que ha creado el caos. La economía inspirada en esta filosofía está fracasada desde el momento en que no le da su valor a la naturaleza y la reduce sólo a una fuente de recursos.

Su diagnóstico es severo: habla de “caos”, ni siquiera de “crisis”… Si conseguimos volver a unir humanidad y naturaleza, podremos solucionar el caos climático y crear una nueva relación con el mundo. El caos climático nos proporciona una posibilidad única para rediseñar nuestra sociedad. Afrontamos el desafío de volver a inventar la civilización. Esta sociedad industrializada fue creada por las mentes humanas hace apenas 200 años. Lo que ha sido creado por nuestras mentes, puede ser cambiado también por ellas. La economía basada en los combustibles fósiles no es natural, ni ha sido impuesta por Dios. Podemos crear una nueva economía sostenible, solidaria y duradera. Deberemos quizás llevar una vida más sencilla, pero que puede ser muy elegante.

¿Imaginación al poder? La belleza emerge al poner tu mente, tus manos y tu corazón al servicio de algo. La economía de los combustibles fósiles ha reducido nuestra creatividad. También ha generado el caos humano. Creemos lo nuevo en el cascarón de lo viejo. Sin imaginación no podremos implantar una economía ecológica, basada en energías renovables.

¿Pesimismo ante el horizonte? No podemos participar del movimiento del miedo. No deberíamos guiarnos por el catastrofismo, sino por el poder del amor. Hemos de abrazar esta hermosa oportunidad de cambiar este paradigma y no desesperar. Se trata de redescubrir nuestra sabiduría perenne, la de nuestros abuelos… Podemos hacer hermosos objetos con el mínimo uso de energía y con la máxima calidad. La alternativa a la energía de los combustibles fósiles es la energía de las manos. ¡Conservemos nuestras manos!

Su fe en el ser humano no tiene límites… Somos seres humanos, no engranajes. Cada uno es un Jesús, un Gandhi, una Madre Teresa… en potencia. La fuerza interior de una sola persona es inconmensurable. Nos equivocamos si creemos que yéndonos a otro país tendremos una vida mejor. Hemos de usar nuestra imaginación para transformar el lugar en el que estamos ahora.

¿Cómo se concreta en la vida diaria el principio de sencillez? Transformar el modo occidental de vida y edificar una sociedad más holística, gandhiana y sostenible evidentemente lleva su tiempo. Invertimos demasiadas horas en ganar dinero. Olvidamos otro tipo de tareas como cocinar, cultivar el huerto o el jardín, salir a la montaña… Todo puede ser transformado en actividad espiritual. La espiritualidad es al fin y al cabo hacer las cosas con alegría, placer, belleza, creatividad…  Es preciso llevar la espiritualidad a todos los ámbitos de la vida cotidiana

Menos trabajar y menos tener… La gente quiere ser feliz y el materialismo lleva justamente a lo contrario. La felicidad no consiste en la cantidad de cosas que poseemos. La misma idea de la propiedad encarna cierta violencia. Necesitamos reducir nuestros enseres, trabajar menos y así disponer de más tiempo para el cultivo de nosotros mismos. Necesitamos enfocarnos en la calidad de vida y de relaciones y no en la cantidad de bienes. Mantener nuestro nivel de consumo nos obliga a trabajar en exceso, pero la producción en masa va en detrimento de la belleza y de la naturaleza. Podemos reducir el horario laboral, irnos a vivir junto a la naturaleza, adquirir el hábito de comer orgánico, sano, limpio, sabroso…

¿Respaldaría Ghandi la revolución de las nuevas tecnologías? Él estaba en contra de que el ser humano sirva a la tecnología, no de que la tecnología sirva al ser humano. Podemos utilizar Internet para enviar una carta amistosa o para confrontar. Lo fundamental reside en la intención. Si quieres conquistar, atacar, explotar… incluso un trozo de papel y un lápiz pueden ser peligrosos.


(*) Peregrino por la paz
Inspirado por Bertrand Russell, Satish Kumar realizó de muy joven un peregrinaje a pie por la paz, llegando a caminar 8.000 millas desde la India hasta Europa y luego en los Estados Unidos. Caminó sin dinero, confiando en la generosidad de la gente, desafiando todas las inclemencias, atravesando desiertos y montañas. A lo largo de su hazaña, vivió el encarcelamiento en Francia, fue amenazado a punta de pistola en EE UU y entregó paquetes de “té de la paz” a los líderes de los cuatro poderes nucleares de la época.

(**) “Tierra, Alma y Sociedad”
Para Satish Kumar el reabastecimiento de la Tierra, el Alma y la Sociedad representa la gran tarea de nuestros tiempos. Los tres empeños se complementan:

  • La Tierra, el planeta, del que depende nuestro sustento. Más que un objeto de utilidad es el símbolo de la vida. Se nutre al compensarle la pérdida que le hemos causado.
  • El Alma. Necesitamos purificarnos interiormente mediante nuestras prácticas de vida. No podemos cuidar de la Tierra y la Sociedad sin cuidar de ella. Está muy desgastada. Se nutre del silencio, el estudio, el consumo justo, el contacto con la naturaleza, el conocimiento de uno mismo…
  • La Sociedad significa un orden basado en entregar y recibir: reciprocidad y mutualidad. Se nutre desde el agradecimiento por su legado cultural y desde la actitud de querer corresponder con nuestra aportación personal, nuestros talentos, trabajo, conocimiento...

Esta entrevista fue realizada en 2007, en Mancor del Vall (Mallorca), en el marco de los terceros encuentros organizados por el movimiento Poc a poc (www.pocapoc.org) bajo el título genérico “Tierra, alma y solidaridad”.