Entrevista: Nº 6, enero 2016


entrevista siria Horrorizados y conscientes del valor inmensurable que tiene el texto que publicamos a continuación, os invitamos a leer parte del diario personal de un religioso católico residente en Siria, país que desde hace años sufre una cruenta guerra civil entre el gobierno y diferentes grupos opositores, entre los cuales está el Estado Islámico, que parece avanzar de forma imparable por su territorio. Las minorías, como la cristiana, se cuentan entre las principales damnificadas de esta situación dramática. Hemos eliminado del texto múltiples referencias y todos los nombres propios con la voluntad de preservar la identidad de sus protagonistas.

7 de abril de 2015

Ha pasado un año desde la muerte del padre P., el 7 de abril de 2014. Los combates se intensifican en S. Los cristianos viven una pesadilla después de la caída de la ciudad de N. (a 60 km) en manos de las facciones islámicas. Los cristianos de S. han salido bien parados, excepto dos personas que fueron asesinadas. Pero nadie ve el vaso medio lleno, nadie quiere saber por qué esas dos personas fueron asesinadas, mientras que a otros ni los han tocado. Por suerte, no hay Internet y, por tanto, no hay noticias que manipulen y asusten. Pero el miedo está ahí. Hoy ha muerto el primo del p. P. Ayer quería asegurar su apartamento en la plaza B. En cuanto entró, un obús impactó contra la casa y el piso comenzó a arder. No sabemos cómo ha muerto: ¿fue la explosión o el incendio? En todo caso, es una muerte atroz. El cuerpo está totalmente calcinado. Su familia, en estado de shock. He empezado a sensibilizar a los obispos para acelerar la preparación de lugares de acogida, en caso de que las facciones armadas invadan nuestros barrios. El proyecto es el siguiente: que los obispos pidan a la Cruz Roja un cierto número de colchones y de mantas prestados; ellos lo guardan todo en los sótanos de las iglesias y de los monasterios. De este modo, llegado el caso, podrán hospedar en ellosa los desplazados. Es un proyecto simple, realizable, pero es necesario que los obispos estén convencidos.

Esta noche es terrible. Las bombas caen muy cerca de nosotros, y sentimos el olor a polvo. Los muros tiemblan con cada explosión. Las balas o las explosiones, no lo sé con total certeza, impactan en las fachadas de los edificios y hacen un ruido que se parece a la lluvia.

11 de abril de 2015

Una verdadera carnicería en el barrio de J., un barrio cristiano. Los misiles que caen destrozan edificios enteros. Ayer, por la tarde, cayó un misil cerca de la casa de mi familia. Muchos muertos, y muchos edificios en ruinas. Esta mañana, a las 05:55, un misil impactó contra el edificio de la casa de mi familia. El edificio de al lado se ha colapsado, la mitad de nuestro edificio también se ha derrumbado, los dos pisos por encima de nosotros se han hecho añicos, nos hemos convertido en la última planta. La Divina Providencia ha salvado la familia de mi hermano, que vive en la casa. El techo de tres habitaciones ha caído. Una pesadilla. He ido a verle. La gente hace las maletas y se va. El éxodo de los cristianos de J. ha comenzado. Un misil cayó sobre el edificio de la Sociedad de Catequesis, a 50 metros de nuestra residencia. Ha atravesado el techo, pero no ha explotado. Mide alrededor de unos 2 metros y medio. Otro ha caído cerca de la casa de la hermana G., la casa está hecha polvo, pero todavía aguanta en pie. También aquí les ha salvado la Providencia. La gente experimenta un desgarro doloroso: de repente, desaparece toda su historia personal y todos sus recuerdos. No queda nada más que escombros y personas temblando, asustadas, personas a las que se les han arrebatado todos sus objetos a los que tenían afecto, sin hablar de los que han perdido sus seres queridos. Hoy he visto, en estos barrios, a X., el hombre probado. Gente que lo ha perdido todo, y que están allí tratando de recoger trocitos de recuerdos antes de irse. ¿Qué decir a la gente? ¡No tengáis miedo! He pronunciado esta frase con fuerza y ​​la gente lo ha escuchado con fe, porque aquel que habla también ha sido golpeado como ellos. «Mantened la calma para tomar una decisión sabia... ¿Queréis iros de aquí? Iros, yo me quedo. Rezad con todo vuestro corazón: ¡Dios viene a ayudarnos! ¡El Señor viene a ayudarnos!». Ya no anuncio el consuelo, sino la consolidación. Siento que el valor que muestro refuerza a la gente. Que el Espíritu Santo todavía me sostenga en este valor, porque siento una gran debilidad en el fondo de mí mismo.

12 de abril de 2015

Es la fiesta de la Pascua (ortodoxa). Pero los cristianos de la ciudad celebran el Viernes Santo. Todo el mundo grita: ¡nos vamos! Una vez más, la comunidad cristiana muestra un espíritu de solidaridad. Todo el mundo empieza a acoger a los desplazados. La Iglesia latina ha sido la primera en abrir sus salas para acoger a los que ya no tienen casa. Los grecocatólicos han seguido los pasos de los latinos. De los demás, todavía no tengo noticias. La moral está muy baja. Nadie entiende qué pasa. Pero los cristianos están convencidos de que el plan para echarlos de la ciudad ha comenzado.

El estado ha enviado urgentemente al ministro de asuntos sociales y el primer secretario del partido Baazpara visitar a los obispos, tranquilizar a los cristianos y desmentir los rumores que circulan sobre la pretensión del régimen de ceder a las facciones armadas, como ha pasado en N. Pero nadie les cree. Hoy, el p. H. me ha llamado desde Roma. Lo hace cada fiesta, pero su llamada tenía hoy un sabor especial. Me ha proporcionado un gran consuelo. Me siento confortado. El p. H. no me ha hablado de una manera ritual: «¿Cómo estás?». Quería saber qué pasa de verdad, y asegurarse de que yo estoy bien, yo, el único de la congregación que queda actualmente en S. Me ha hecho un gran bien. Me ha subido la moral. Gracias, H. El p. M. también me llama todos los días para informarse de la situación.

13 de abril de 2015

Día de carreras. Por un lado, tengo que ayudar a mi hermano a salvar lo que pueda de su casa, antes de que se derrumbe del todo; por otra parte, debo organizar albergues de noche en los sótanos de las iglesias, ya que los combates se intensifican de noche. Contacto con el obispo latino, un hombre abierto sin reservas ante cualquier proposición: la formación de una célula de crisis, etc. De noche, los combates se intensifican. Que Dios nos guarde hasta el día siguiente.

14 de abril de 2015

Hoy me ha llamado el nuncio apostólico desde Damasco, para informarse de la situación. Lo más doloroso es el reencuentro con la gente. En cada reencuentro, surge la melancolía. Pesimismo general. Como soy de la ciudad, célebre por mis escritos y mis homilías, y sobre todo solidario con el sufrimiento, porque nuestra casa ha sido bombardeada, la gente me busca para hablar. Yo les doy apoyo mientras el Espíritu me inspira, y me inspira. Para los que se van, les indico lugares de Siria donde pueden alojarse de forma no demasiado cara, ya que los habitantes de las zonas cristianas explotan inhumanamente a los desplazados y les piden alquileres extremadamente caros. Estos dos últimos días, los enterramientos se hacen en grupo: tres ataúdes, e incluso a veces cuatro. Y la televisión estatal registra y explota este drama para su beneficio. Hasta ahora hemos enterrado doce personas. Si contamos los autobuses y lo que dicen los rumores, ya son 160 familias que han dejado la ciudad en estos últimos dos días. A lo largo de esta semana, se habrán ido el triple. La tentación del suicidio aparece, y se detectan sus señales. En cuanto a los combates, las facciones armadas dan la impresión de que avanzarán pronto sobre la ciudad. No sabemos qué nos depara el destino.

Para evaluar la situación, las estadísticas pueden dar cifras indicativas: una decena de compañías de viaje no tienen plazas libres hasta el 18 de abril en ninguno de los 60 autobuses que transportarán 2.500 pasajeros cada día. Según un comerciante, se han vendido, en estos tres últimos días, 200.000 maletas. Nos ha mostrado su enorme almacén casi vacío. No le quedan más neceseres ni bolsos. En el colegio L., han faltado entre 8 y 10 alumnos de cada clase, debido a los viajes; esto significa unos 140 a 180 alumnos. El colegio L. es una escuela católica para la clase media.

Un dispensario caritativo ha atendido hoy 10 niños que han empezado a tartamudear por el trauma sufrido, y otros 30 que se orinan en la cama o que tienen pesadillas de noche.

16 de abril de 2015

Miedo, pánico e inquietud por lo que pueda pasar mañana, fiesta de la independencia. Los rumores dicen que habrá combates feroces. Avanzamos con la preparación de los albergues. Muchos me contactan para pedirme todo tipo de consejos: «Queremos dejar la ciudad, pero no tenemos demasiado dinero, ¿dónde vamos?", "Tenemos miedo por la noche, ¿dónde podemos dormir? ". Tengo la sensación de que me estoy volviendo un referente. Los mismos sacerdotes aconsejan a la gente que vengan a verme, y no sé por qué. Yo dirijo a la gente discretamente, para no incitar al pánico, a los albergues para que pasen la noche. Hoy, por petición del obispo latino, he enviado al obispado 30 colchones y 60 mantas. 25 personas tienen la intención de pasar las dos o tres próximas noches en el sótano del obispado. Los que dejaron la ciudad han vuelto en masa. Alrededor de un 75% han vuelto, pero la mayoría tienen la intención de irse de nuevo al final del curso escolar, a mediados de mayo.

26 de abril de 2015

Un domingo terrible. Escribo este diario entre el olor a polvo. Dos explosiones han sacudido la ciudad. Una en R., a 100 metros de la residencia, la otra en el mercado viejo. Entre las dos, algunos segundos. Después, combates y obuses. He celebrado la misa dominical. Habitualmente, asisten entre 400 y 500 personas; hoy, había 80. La gente tiene miedo. Durante la misa, los muros de la catedral vibran, la gente tiembla y el evangelio habla del Buen Pastor que no deja su rebaño. ¿Qué se puede decir? Nos mantenemos unidos con el Señor, porque Él nos sostiene en nuestros temores. Y digo bien: nos. La posibilidad de que la ciudad caiga pronto en manos de los rebeldes no está descartada, pero ninguno de nuestros miedos se hará realidad. Animo a la gente a mantener la calma, a no huir de inmediato, ya que, si los cristianos somos numerosos, podemos reivindicar algunas cosas a nuestros ocupantes. Nuestro sótano se utiliza hoy como albergue por primera vez. Hemos hecho un taller de socorrismo para nuestros trabajadores de S. En cuanto han comenzado los combates a 100 metros del Círculo Católico, todo el mundo ha bajado a nuestro sótano y se ha refugiado hasta las 16:30. En los sótanos de las iglesias, ya hay tres albergues equipados; el cuarto y el quinto lo estarán mañana. Yo trabajo con L. a toda velocidad. Procedemos de manera eclesiástica, es decir de la mano del clero que se encarga de sus iglesias, mientras que otros han escogido otra vía, y aún están en fase de reuniones y discusiones.


Publicado en Dialogal número 54 (verano de 2015).