Umbrales: Nº 1, agosto-septiembre 2013


Matthew Weiner

Decano de la "vida religiosa" en la Universidad de Princeton y antiguo director de programas de la Interfaith Center of New York (artículo escrito en colaboración con el reverendo Bud Heckman, miembro de Religions for Peace).

Mary Rosenblatt creció en una familia judía, se casó con un católico y tuvo dos hijos. De adulta, comenzó a practicar meditación budista. Si participara en una encuesta sobre identidades religiosas, ¿cómo la describirían?, ¿y a sus hijos?

Durante estos últimos años se han publicado varias encuestas sobre los cambios en las filiaciones religiosas en los Estados Unidos (por ejemplo, las que publica el Pew Forum sobre religión y vida pública). A través de estas encuestas, se percibe una imagen compleja y diversa de la filiación religiosa de los estadounidenses, así como algunas pautas de cambio.

Las encuestas nacionales son importantes, al igual que las estadísticas sobre los cambios de religión. Pero tan importante como la información que nos proporcionan es hacer una reflexión sobre los problemas de estas encuestas. El primero es que no hay lugar para personas como Mary Rosenblatt. ¿Cuenta como judía, budista, "sin filiación" o en "otros"? Las encuestas dan por hecho que sólo pertenece a uno de estos grupos, y le preguntan: "¿Qué religión profesa?". En singular. Y claro, puede que los budistas, los sikhs y otros grupos que consideran su "religión" más bien una fe, o los que piensan que tienen "una espiritualidad, pero no una religión", no superen las primeras fases de preguntas.
Hay personas que, por circunstancias vitales (un matrimonio mixto, un traslado geográfico o cuestiones culturales), se consideran multirreligiosas o en algún punto intermedio, y que también quedan fuera de las clasificaciones. Un número muy alto de asiáticos no quieren identificar su filiación, debido quizá a la imposición de presuposiciones y categorías occidentales.

  • Sello conmemorativo de la libertad religiosa

    Sello conmemorativo de la libertad religiosa

El segundo problema es que no todos los creyentes tienen un perfecto dominio del inglés. Muchas personas a las que se quiere entrevistar quedan fuera porque hay una barrera lingüística o porque "no confirman su religión". Los investigadores han detectado el aumento de religiosidad entre los nuevos grupos de inmigrantes: la religión actúa como una fuerza organizadora, y los centros de culto como centros comunitarios, a menudo por encima de divisiones religiosas. Los recién llegados, sean budistas, musulmanes o cristianos latinoamericanos, se sienten cada vez más identificados con su religión cuando vienen a nuestro país. Pero esto no queda reflejado en las encuestas.

La referencia a estas otras religiones nos lleva al tercer gran problema. Se dice que las encuestas analizan las tendencias religiosas en los Estados Unidos, pero en realidad se centran en los cristianos y dejan de lado –desde el momento en que se elige a los encuestados– a personas que pertenecen a grupos minoritarios, a otras religiones o creencias del mundo, y a personas sin filiación religiosa.

¿Qué más observamos? Lo más significativo es el aumento del número de encuestados sin una filiación concreta. En una de las encuestas, por ejemplo, cuatro de cada cinco personas que pasaban a formar parte de los adultos "sin filiación" afirmaban que de pequeños se criaron en un entorno religioso. Pero entre los antiguos católicos y protestantes, muy pocos de los que se han pasado al grupo de "sin filiación" afirman haber tenido una fe intensa de pequeños. Además, al preguntar sobre los factores que intervienen en este proceso, tres cuartas partes mencionaban la idea de que "los creyentes son hipócritas, juzgan a los demás y no son sinceros" y que "muchas religiones tienen parte de verdad pero no hay ninguna que sea verdadera del todo"; la mitad de los encuestados reconocían que todo ello había sido importante para haber pasado a no tener filiación alguna.

En todo caso, hay muchas cosas que no sabemos. De entre los factores que no se consideran en la encuesta, los más importantes son los cambios que tienen lugar en el interior de una fe, como los que, por ejemplo, conducen del judaísmo reformista al ortodoxo. Son cambios importantes, puesto que afectan a aspectos como la forma de vestirse o la manera de vivir la propia vida, tanto pública como privada. Si bien el paso del cristianismo liberal al budismo liberal puede pasar totalmente desapercibido, no ocurre lo mismo con el cambio del judaísmo reformista al ortodoxo. Del mismo modo, la forma en que se estructuran las encuestas puede reflejar que una persona metodista se haga presbiteriana como consecuencia de un cambio de residencia o porque se haya casado, pero lo cierto es que a menudo se trata de cambios sin ninguna incidencia y que, por tanto, transmiten una idea falsa de "movimiento". En realidad, el diseño de estas encuestas ni siquiera prevé la posibilidad de representar el pluralismo que puede haber en el interior del individuo y en el de una tradición.

Publicado en Dialogal 33 (primavera 2010)