Umbrales: Nº 7, otoño de 2016


por Sàgar Malé Verdaguer

Realizador de documentales y técnico de cooperación al desarrollo.

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El faraón y el Congo

"Siete vacas gordas y bien alimentadas fueron devoradas por siete vacas escuálidas; y siete espigas menudas y secas aniquilaron siete espigas gruesas y llenas. Estos dos enigmáticos sueños que tuvo el faraón de Egipto, según el libro del Génesis (capítulo 41), relatan lo que nos pasa en la República Democrática del Congo: no dejamos crecer la riqueza de nuestro pueblo, y la pobreza nos come."

El sermón es pronunciado por un pastor protestante en una iglesia de barrio, en la periferia más deprimida de Kinshasa, la capital. Un hangar sencillo, con un techo de planchas de bidones viejos y palos apoyados en las paredes de una casa de obra vista, con un equipo de sonido destartalado pero potente que emite los energéticos cantos y danzas de una micro-comunidad de fieles extasiados, en un típico domingo donde cada esquina de la Kinshasa cristiana forma una polifonía de alegrías.

Mesina es un barrio vibrante de gente, donde encontramos las tradicionales casas rurales de barro en plena zona urbana, donde la basura se debe incinerar, donde las calles están llenas de barro, donde el ruido de los motores de los generadores de corriente se mezcla con el de los aviones del aeropuerto cercano y con los gallos y las cabras que circulan por calles llenas de huertos urbanos.

Nethanael Buka, pastor y teólogo, tiene una clara conciencia de que cada sermón es un mitin de transformación social política de su pequeña comunidad: tiene la oratoria, la palabra justa, el tono de voz y las pausas y la intensidad de los grandes discursos políticos. Cada grano aportado es una contribución a una sociedad concienciada. "A pesar de consultar con magos y sabios, sólo un sirviente que estaba encarcelado, José, descifró los sueños del faraón. Eran sencillos de entender: llegarán siete años de vacas gordas o de riqueza de cosecha de trigo, que precederán a siete años de vacas y cosechas magras. Y los egipcios, así como nosotros los congoleños, dejaremos pasar de largo las posibilidades de los años de riqueza y la pobreza nos comerá. Y a pesar de ser uno de los países más ricos de África somos uno de los más pobres y desestructurados. Y en nuestro país esto es, sobre todo, un problema político."

La vía campesina

Nethanael es también un activista destacado en la lucha contra la globalización, el portavoz de La Vía Campesina en la República Democrática del Congo de la que forma parte su organización campesina COPACO (Confederación Campesina del Congo). Esta es una red mundial de organizaciones campesinas rebelde, crítica y revolucionaria. Un hecho habitual en este país de profunda religiosidad es que líderes carismáticos de movimientos revolucionarios de clases sociales bajas, que en Europa tenderían a ser laicos (a menudo ateos), son también activistas religiosos y las dos acciones siguen los mismos objetivos. Nethanael es el líder de decenas de organizaciones campesinas de su país y de una red internacional que pretenden defender sus derechos y detener los abusos que cometen contra ellos el gobierno o las grandes empresas; y a la vez actúa en su barrio desde el púlpito.

La Vía Campesina se está convirtiendo, con sus luchas y sus campañas, en la piedra en el zapato de las transnacionales. Nacida en los años 90 de varias reuniones, ha construido una poderosa red que actualmente está formada por organizaciones campesinas de todo el mundo. Sus propuestas se definen bajo el término "soberanía alimentaria", que supera la "seguridad alimentaria" (el derecho de todos a acceder a una alimentación, sana y nutritiva) y el "derecho a la alimentación" (la alimentación como un derecho humano), considerando que son los pueblos o las organizaciones campesinas las que tienen el derecho a definir sus prácticas y políticas agrícolas, culturalmente apropiadas y respetuosas con el medio ambiente. En la práctica La Vía Campesina ha llevado a cabo polémicas luchas contra los tratados internacionales de libre comercio o las grandes empresas de negocios agrícolas que deprimen la agricultura familiar (por ejemplo el monopolio de las semillas transgénicas de Monsanto). La vida de algunos de sus históricos activistas, como Rafael Alegría en Honduras, está en peligro de muerte.

Un problema político

En una conferencia campesina organizada en Kinshasa para COPACO-La Vía Campesina y la ONG española VSF-Justicia Alimentaria Global (donde yo trabajo) se trató el tema del impacto de los agronegocios en la agricultura familiar, y de los pactos de las grandes empresas privadas con los estados. Invitaron a la consejera del primer ministro en agricultura que comenzó su discurso con una crítica abstracta al Congo, como uno de los países más ricos de África en recursos agrícolas, pero también uno de los mayores importadores de alimentos. Nethanael cogió el micrófono y respondió contundentemente, pasando de lo abstracto a lo concreto respecto al problema: "Si el Congo es un país que depende de las importaciones, y si dejamos que la pobreza nos coma sin saber qué hacer con la riqueza que tenemos, esto es un problema político. Y corresponde a los políticos y a vuestras decisiones canalizar bien la riqueza de nuestro país para que supere la pobreza."

Y desde el micro de la pequeña iglesia de Masina cerró su homilía contundentemente: "En el Congo, en lugar de gestionar las siete vacas gordas y las siete espigas llenas, permitimos que saqueen nuestros recursos los gobernantes incompetentes, y sólo nos quedan años de vacas magras y espigas secas. Han vendido los recursos de nuestro país a cualquier extranjero solamente por los intereses de algunos. Pero si nosotros, la ciudadanía del país, no sabemos unirnos y defender de forma conjunta y asamblearia nuestros derechos, si no sabemos estructurarnos eficazmente incluso dentro de la organización de la comunidad o incluso de la familia, si nos dejamos llevar por estructuras estancadas e inmovilistas dejando que sólo los hombres tengamos el poder, si ni siquiera a nivel familiar sabemos usar el diálogo y reproducimos las estructuras autoritarias de un gobierno que nos traiciona día a día, si eso no lo sabemos hacer, ni nuestras familias, ni nuestras comunidades, ni nuestras regiones, ni nuestro país serán nunca un país de vacas gordas y espigas llenas y seguiremos siendo el país de los peores sueños del faraón."

Diciembre de 2014


Publicado en Dialogal número 52