Entrevista: Nº 4, diciembre 2014


Entrevista al Dalai Lama

"Buda dio enseñanzas contradictorias"

por Francesc Rovira y Marta Masdeu.

dalai lamaEn los inicios de la revista Dialogal, en 2003, surgió la oportunidad de entrevistar brevemente a Su Santidad el XIV Dalai Lama, que estaba en ese momento de visita en España. Hoy, once años después, recuperamos aquella conversación con, sin duda, una de las personalidades religiosas con más autoridad moral en el mundo. Lo hacemos coincidiendo con un momento en el que el mismo protagonista, que ya renunció a seguir siendo el líder político del Tíbet, manifestó que su sucesor, el próximo Dalai Lama, ya no será identificado y designado como una reencarnación de sí mismo -tal y como se ha hecho tradicionalmente, desde el siglo XIV- sino que será elegido democráticamente. Toda una revolución en el mundo de las instituciones religiosas.

Este es un medio que se ocupa de las religiones y del diálogo interreligioso. Es por ello que quisiéramos empezar pidiéndole si hay algo que sea único del budismo y que a la vez crea que pueda resultar beneficioso para las otras tradiciones religiosas o para el conjunto de la humanidad.

[Largo silencio.] Pienso que para la gente en general, sea cual sea su adscripción religiosa, hay un concepto propio del budismo que es el de la interdependencia, la interconexión, que les puede resultar beneficioso. Este concepto de interdependencia puede ayudar a conocer la realidad, a darse cuenta de cómo son las cosas.

Normalmente, cuando experimentamos algo positivo o negativo, tenemos la impresión de que el carácter positivo o negativo tiene una entidad absoluta, independiente. Y entre las causas y condiciones de este evento, nos parece que hay una que destaca, casi como si fuera la causa absoluta de lo ocurrido. Pero la realidad no es ésa. Hay muchas causas y condiciones de este evento, y no sólo en el presente, sino también en el pasado, hace un año, incluso hace un siglo. Algo pasó, y luego otra cosa y otra más, manteniendo una relación de causa-efecto, causa-efecto, hasta que el evento en cuestión ha tenido lugar. Y así son las cosas. Pero de entrada nos parece que si pasa algo es porque un "esto" particular ha provocado un "aquello". Ante un evento o problema, tomamos sólo una causa entre las muchas que tiene, y nos ocupamos de esta ignorando y despreciando las demás. Y esto tiene efectos colaterales.

"Ante un problema, tomamos sólo una causa entre las muchas que tiene, y nos ocupamos de ésta, despreciando las otras"

¿A qué se refiere?

Si algo está causado por cinco factores, y sólo nos ocupamos de uno, los otros cuatro factores continúan activos. Esto debe tenerse en cuenta en los negocios, en la ecología, en las relaciones internacionales, en la ciencia... Es importante diseñar un programa económico, pero si no adoptamos un punto de vista holístico y tratamos sólo un aspecto, se producirán efectos colaterales. Lo mismo ocurre en las relaciones internacionales o en la investigación científica.

Esta comprensión de la relación interdependiente es crucial, porque en la realidad las cosas provienen de una multiplicidad de causas y factores, y no sólo de una causa o factor. De modo que, si ante una situación o experiencia concreta, somos capaces de ser conscientes de todos los factores que inciden, esto nos será muy útil para ocuparnos de cualquier otra situación o experiencia. Dicho de otra manera, así como creo que el verdadero objetivo de la educación consiste en acortar la distancia entre la apariencia y la realidad, la percepción de la interdependencia también permite, de forma similar, reducir esta distancia. La interdependencia es simplemente una explicación de la realidad.

Históricamente, e incluso en algún caso actual como Sri Lanka, el budismo se ha visto involucrado en tensiones con otras comunidades e incluso en algún conflicto. En situaciones de este tipo, ¿cuál cree que debería ser el papel del budismo?

Muchos de los problemas de este tipo no tienen raíces en las diferencias religiosas, sino que se deben a otros factores, a razones no religiosas. Hay que tratar estos problemas dando respuesta a los factores no religiosos. Aunque, desgraciadamente, a menudo se utiliza el nombre de la religión. Pienso que si ambos bandos practicaran sinceramente su religión, no se deberían dar estos problemas.

Y dentro del budismo, tradicionalmente se han mantenido diferentes puntos de vista sobre la realidad, y en la discusión a veces se llegan a utilizar palabras muy duras. Pero todo se desarrolla a nivel intelectual, no se cae en la disputa personal, por lo que estas discusiones nunca terminan en pelea.

Esta forma de gestionar la pluralidad en el seno del budismo, ¿puede ayudar a desarrollar el respeto y el aprecio por las tradiciones no budistas?

Las diferencias de punto de vista entre las diversas escuelas de pensamiento budista son en cierta forma fundamentales, pero todos los puntos de vista los enseñó el mismo Buda. Un único maestro dio enseñanzas contradictorias. Y esto es porque entre los seguidores de Buda hay diferentes actitudes mentales y, de acuerdo con estas disposiciones diferentes, Buda enseñó puntos de vista diferentes, filosofías diferentes.

Este hecho nos ayuda a entender la existencia de la diversidad de tradiciones y de la diversidad de conceptos que se encuentran en las religiones. Pienso que esto es muy útil, o al menos esa ha sido mi experiencia, para entender por qué Jesucristo, Muhammad, etcétera, enseñaron cosas diferentes. Un maestro diferente, un lugar diferente, una época diferente, enseña una filosofía diferente, aunque el mensaje es esencialmente el mismo: amor, compasión, perdón, tolerancia, alegría serena, autodisciplina... Es el mismo mensaje, que se presenta con un enfoque o con una filosofía diferente. Esta diversidad de filosofías ha sido enseñada con alguna finalidad.

¿Cuál cree que debería ser el papel de los líderes religiosos como usted, no sólo ante sus seguidores sino ante la sociedad en general?

En mi caso, mi actitud habitual, la forma en que hago las cosas, tiene dos niveles. En un primer nivel me veo a mí mismo como un ser humano, y en un segundo nivel me veo como una persona religiosa practicante. Intento desarrollar mis responsabilidades en ambos niveles.

Como ser humano, siempre trato de ayudar a los demás seres humanos, de servir, de serles beneficioso. Intento encontrar todo lo que puedo hacer para ayudar a los demás, basándome en mi propia vivencia religiosa pero sin intentar necesariamente que empiecen a practicar el budismo y sin tener en cuenta la religión a la que pertenecen, simplemente porque somos seres humanos que queremos la felicidad y no el sufrimiento.

Como persona religiosa practicante, hay todavía dos niveles más. Como creyente a secas que soy, intento compartir parte de mi experiencia con los demás creyentes, sin importar cuál sea su creencia. Los animo, por ejemplo, a practicar sinceramente su propia fe y tomársela muy en serio. Por otra parte, como creyente budista intento hacer una contribución a la promoción del budismo y ser un buen budista. Y en este nivel intento desarrollar la comprensión mutua entre las diferentes tradiciones.

"Animo a los demás creyentes a practicar sinceramente su propia fe y tomársela muy en serio"

 

Creo que lo mismo se puede aplicar a otros líderes religiosos, ya que, al fin y al cabo, todos somos igualmente seres humanos y pertenecemos al mismo mundo. Antes que nada pueden considerarse simplemente como seres humanos y pensar qué pueden aportar a la humanidad, y en un segundo nivel pueden mirarse como practicantes de una religión y ver qué pueden aportar a todos los creyentes y cómo pueden honrar su mensaje religioso propio.

Una última pregunta. Actualmente hay personas que se consideran miembros de dos tradiciones religiosas a la vez. Un caso claro es el de las personas que se consideran al mismo tiempo budistas y cristianas. ¿Qué piensa Su Santidad de este fenómeno de "doble pertenencia"?

Hasta un cierto nivel, en un estadio inicial, es posible que una persona respete al mismo tiempo Buda, Jesucristo y otros maestros, y que siga algunas prácticas budistas, por ejemplo. Aquí no veo ningún problema. Ahora bien, la cosa se ​​complica a partir de un cierto nivel de especialización, cuando se profundiza en una práctica y una comprensión filosófica concretas. Por ejemplo, en el caso del budismo, cuando te concentras en el estudio de la naturaleza última de la realidad, que nosotros llamamos sunyata o vacuidad, al llegar aquí el punto de vista filosófico del otro puede resultar incompatible. Pero eso no quiere decir que tengas que perder el respeto hacia las otras tradiciones religiosas. Porque al ver cosas positivas como los mensajes generales y el buen estilo de vida que enseñan, puedes mantener el respeto y la estima.

Este hecho se da incluso entre los propios practicantes del budismo. En el budismo hay diferentes sistemas filosóficos. Al principio, cuando no te estás especializando, puedes estudiar algo de la enseñanza de la escuela Vaibhashika y también de la escuela Madhyamika o del Camino del Medio. Gradualmente, a medida que te vas especializando y te sientes más atraído por la práctica y el pensamiento que enseña la escuela Madhyamika, empiezas a ver la corrección de esta perspectiva filosófica y algunos defectos o algunos puntos con los que no estás de acuerdo en las otras escuelas de pensamiento. Así que filosóficamente te especializas sólo en una escuela y no aceptas las demás. Pero al mismo tiempo es evidente que puedes mantener el respeto por su enseñanza, particularmente con respecto a las prácticas morales y los mensajes de las otras escuelas.

Publicado en Dialogal número 8 (invierno 2003).

El budismo en el Tíbet1

Thubten Wangchen. Representante del Tíbet en España. Fundador de la Casa del Tíbet en Barcelona

La idea generalizada que se tiene del Tíbet en Occidente es la de un país paradisíaco, rodeado de un entorno de paz y espiritualidad. Por desgracia no es así. Como está tan alejado geográficamente, la realidad del Tíbet es desconocida.

El Tíbet fue invadido por el ejército del régimen comunista chino en 1959. A partir de ese momento, su líder espiritual y político, el Dalai Lama, tuvo que escaparse, huir al exilio forzoso en India, seguido por casi 100.000 tibetanos que temían por su vida. Más de 1.200.000 tibetanos murieron a causa de la invasión, y ésta no fue la única consecuencia. Desde ese momento y hasta nuestros días, la violación de los derechos humanos fundamentales en el Tíbet ha sido la constante que ha marcado la vida del pueblo tibetano. Se han llevado a cabo políticas en contra de la libertad de pensamiento o creencias y, por supuesto, la práctica religiosa, que ha sido duramente castigada y perseguida. Hasta los años ochenta las prácticas religiosas estuvieron totalmente prohibidas. Por un lado, el régimen comunista se define como "ateo" y, por otro, considera la religión como "el opio del pueblo". Se destruyeron más de 6.000 monasterios en la época de la Revolución Cultural, con la consiguiente destrucción de innumerables obras escritas recopiladas tradicionalmente, de un valor incalculable, la fundición de obras de arte, pérdida de pinturas, saqueos, expolios...

A partir de los años ochenta China abrió el Tíbet al resto del mundo, principalmente movida por el interés económico de sacar provecho del turismo, e intentó mostrar un Tíbet más libre. Uno de los principales atractivos turísticos son los antiguos monasterios, que se han ido reconstruyendo, no por la acción del gobierno chino, sino por las aportaciones de los exiliados tibetanos en el extranjero.

El budismo no ha desaparecido aún del Tíbet, a pesar de haber sido el objetivo de los comunistas. Los tibetanos son grandes devotos, pero no fanáticos. Miles de ancianos tibetanos están esperando poder ver al Dalai Lama antes de morir, pero incluso hoy en día tener una imagen o fotografía del Dalai Lama es motivo de detención y encarcelamiento. Muchos monjes y monjas han sido encarcelados y procesados ​​con causas criminales simplemente por tener una fotografía del Dalai Lama o por mantener una práctica religiosa. ¿Cómo puede decir China que hay libertad religiosa en el Tíbet? Incluso en la misma China persiguen a Falun Gong2 Aunque el gobierno chino intenta hacer creer que los motivos son políticos y no religiosos, podemos examinar, por ejemplo, el caso del Panchen Lama, la segunda figura religiosa más importante del Tíbet. Cuando sólo tenía seis años, desapareció junto con toda su familia y maestros, pocos días después de que Su Santidad el Dalai Lama le reconociera como la undécima reencarnación del Panchen Lama del Tíbet. Es el prisionero político más joven del mundo. Otro ejemplo es la matanza de la plaza de Tiananmen. Aunque los chinos hablan a menudo de derechos humanos en China, en el resto del mundo les suena a fábula oriental. Amnistía Internacional y otras organizaciones de todo el mundo denuncian cada año los casos de monjes y monjas encarcelados y ejecutados por reclamar la libertad religiosa o la práctica libre. Es triste, pero muchos gobiernos anteponen los intereses económicos de los negocios con China al valor de las vidas humanas y la justicia.

La principal riqueza del Tíbet es la aportación cultural y espiritual que promueve la no-violencia según el consejo de Buda, seguida por Mahatma Gandhi. La práctica espiritual es muy importante, no importa de qué tradición. Todas enseñan a ser mejores personas, a no hacer el mal, a hacer el bien... Todas las religiones son hermanas.

¡Ojalá los dirigentes chinos adquieran la sabiduría necesaria para implantar realmente los derechos humanos y promover la libertad en China y en el Tíbet!


1 Este artículo también fue escrito en 2003.

2 Practicantes pacíficos de una tradición espiritual religiosa china que combina la meditación con los ejercicios pausados. Miles de ellos han sido ejecutados desde 1999 por seguir esta tradición, que perdura desde hace más de tres mil años.