Tradición: Nº 7, otoño de 2016


por Rosa Serra i Sala

Profesora, historiadora y escriora de libros de historia e infantiles.

tradicion 1

La Sociedad Religiosa de los Amigos

El origen histórico se encuentra en Inglaterra. Se puede explicar su fundación a través de tres personalidades, cada una de las cuales, en su momento, intervinieron en un ámbito según sus conocimientos y recursos que hicieron posible la creación y la legalización de este grupo. Se inició en 1668 de la mano de George Fox Fenny-Drayton (Leicester 1624 - Londres 1691). Procedía de una humilde familia de tejedores de fuertes convicciones religiosas. El año 1647 empezó a hacer vida de predicador errante y fue encarcelado en varias ocasiones. Su voz hablaba del espíritu como única guía de la fe y se mostraba crítico en aspectos de la vida social de la época. Esta actitud adversa a la tradición le creó enemigos; sin embargo, fue la austeridad en las formas de vivir y la dignidad que impregnaba su visión de la vida espiritual y civil lo que le permitió conseguir seguidores.

Otra personalidad que impulsó la institución del grupo fue Margaret Agnew (1614-1702). Nacida en Dalton-en-Furness, Cumbria, Inglaterra, se casó con Thomas Fell, abogado, en 1632 y se convirtió en la señora de Swarthmore Hall. El año 1641, Fell fue designado juez de paz de Lancashire y, cuatro años más tarde, se convirtió en miembro del Parlamento. Thomas Fell dejó este cargo entre 1647 y 1649, porque estaba en contra de que Oliver Cromwell asumiera la autoridad del gobierno del país.

A finales de junio de 1652, George Fox visitó a la familia Fell y compartieron la experiencia de una nueva forma de entender la espiritualidad. El predicador planteó que es nuestro deber observar la luz de Cristo en nuestras conciencias. Después, la familia Fell lo invitó a hablar en la iglesia parroquial y él aceptó. Fue así como Margaret, tras escuchar el sermón de George Fox, habló con él y le preguntó por su doctrina. Este hecho resultó decisivo para que en los seis años siguientes Swarthmore Hall se convirtiese en el centro de la actividad cuáquera. Margaret pasó a formar parte activa en el movimiento: llevaba la redacción, la recepción y el reenvío de cartas de misioneros itinerantes. Recopilaba fondos para las misiones. Tras la muerte de su marido en 1658, se encargó de llevar la casa y ésta se convirtió en lugar de encuentro y de refugio de la persecución de los Amigos, aunque durante la década de 1660 su hogar fue atacado por las fuerzas del gobierno. Como ella era de los pocos miembros cuáqueros de la burguesía, a menudo le pedían que intercediese en casos de persecución y detención de miembros que ejercían mayor liderazgo, como G. Fox.

Tras la restauración de la monarquía Stuart, viajó a Londres para presentar a Carlos II de Inglaterra y al Parlamento, entre 1660 y 1662, la solicitud para poder impulsar la libertad de conciencia en materia religiosa de Lancashire. Su argumento se basaba en que los cuáqueros deseaban que el mundo cambiara.

En 1664, Margaret Fell fue arrestada por no hacer el juramento anglicano y por permitir que las reuniones cuáqueras se celebraran en su casa. Se defendió diciendo que "en la medida en que Dios le había dotado de un hogar, ella podía orar". Pasó seis meses en la prisión de Lancaster. Después fue sentenciada a cadena perpetua con la confiscación de sus bienes. Estuvo cuatro años presa. Durante este tiempo se dedicó a escribir y quizá la obra más famosa es "Justificación del habla de la mujer", uno de los principales textos sobre el liderazgo religioso femenino en el siglo XVII. Fue liberada por orden real. Al año siguiente se casó con George Fox y volvió a Lancashire. La volvieron a encarcelar porque desobedeció la ley del Conventicle, de 1664, por la que se prohibía el encuentro de más de cinco personas fuera de la iglesia de Inglaterra. Todo fueron trabas para un movimiento que significaba progreso en el pensamiento religioso y social. Hay que notar, pues, que para Fell ser cuáquera suponía una doble dificultad: por una parte, significaba enfrentarse a la tradición religiosa y, por otra, jugaba un papel activo en el grupo para abrir paso a la participación de las mujeres en materia religiosa.

George Fox vivió entre Londres y en el extranjero hasta su muerte en 1691, mientras Margaret Fell pasó la mayor parte de su vida en Swarthmore. Sobrevivió a ambos esposos y continuó la actividad en el grupo ya en la década de 1690, tras la legalización parcial de los cuáqueros bien entrados los años ochenta.

El nombre oficial de este grupo religioso es la Sociedad Religiosa de los Amigos. A pesar de su carácter pacífico, tuvieron choques con el ámbito judicial. El año 1650, el juez Gervase Bennet dijo a George Fox: "Temblad". En inglés temblar es “to quake”; de ahí deriva la palabra cuáquero. En aquel momento era conocida su devoción, cercana al misticismo, el silencio profundo de la oración y la sencillez de las formas de su expresión religiosa; no podían descalificarlos sino por la fuerza de su fe.

Este grupo no tiene casi signos ni símbolos externos que los identifiquen, excepto una estrella roja y negra de 4 puntas, el referente documentado más antiguo, del año 1870, durante la guerra franco-prusiana.

Otra personalidad que destaca desde el principio fue William Penn (Londres 1644-1718). Estudió en Oxford, Inglaterra, y en Francia, y se convirtió en el mejor teórico cuáquero. Debido a un problema económico con la corona inglesa en el año 1681, le fueron otorgadas a su padre unas tierras en América del Norte, llamadas posteriormente Pennsylvania, por el linaje familiar. Él redactó la constitución y la legislación de este territorio desde un punto de vista liberal y democrático que atrajo a numerosos inmigrantes europeos. El texto fue reformado posteriormente a favor de la Asamblea Territorial, en 1701. Penn fundó la ciudad de Filadelfia, donde se estableció una comunidad cuáquera. Actualmente, su sede mundial se encuentra allí.

Para comprender el contenido fundacional y captar la profundidad del texto de Juan 15,14 que inspiró a Fox ("Ya no os llamo siervos... A vosotros os llamo amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre os las he hecho saber"), hay que buscar en la antropología de la sociedad judía del inicio de nuestra era, basada en la relación de patronazgo que se menciona en el Evangelio. En el momento en que Jesús habla así, la relación entre él y los apóstoles ya había cambiado, porque entonces ellos compartían el mismo grado de información que él y se habían acortado las distancias; era el inicio de una nueva teología.

En el momento de la fundación de la Sociedad Religiosa de los Amigos, la sociedad inglesa del S. XVII había sufrido una conmoción y transformación en las estructuras de la iglesia y se había cuestionado la convivencia y la relación con Roma. En el orden civil se mantenía la jerarquía feudal. En este ambiente de Reforma religiosa, George Fox, Margaret Fell y William Penn crearon un grupo que abordaba su opción religiosa desde la ausencia de jerarquía y de formas externas, por medio de un encuentro donde experimentaban la presencia íntima a través del silencio, y tomaban como base este texto de Juan que configuraba su relación desde una dimensión teológica de sencillez y coherencia.

Esta forma externa relacionaba a unos y otros en la misma dimensión y la misma proximidad. Se realzó un concepto nuevo: la circularidad en vez de la jerarquía, cosa que se puso de manifiesto también cuando pasaron a la acción. Los cuáqueros aprueban sus acciones de trabajo por acuerdo unánime, a través del relato, la argumentación y el reconocimiento de la razón del otro desde la atención, desde un silencio activo lleno de reflexión y sinceridad. Es un proceso largo, durante el cual se desarrollan fuertes cualidades humanas. Por tanto, la circularidad no se limita a una oración activa interna y aislada en sí misma pero lejana, sino que se extiende a la acción directa

Aportaron la novedad del pacifismo desde varios puntos de vista para tener una mejor perspectiva de vida: acción, trabajo y encuentro en el silencio. Desde ese espacio de atención, de quietud y reflexión, es desde donde se mira sin dejar de lado la palabra, y se traduce en acción sin apego, más allá de la vida, de la muerte y de la pérdida. Volvemos a la circularidad que iguala a las personas y que conduce a la paz a través de la igualdad que no solo trasciende el país y el género, sino que es universal y abarca toda la humanidad.

Guía espiritual

La orientación espiritual se fundamenta en tres principios básicos que rigen la comunidad cuáquera. Primero, la prioridad de la guía y enseñanza de Cristo. Segundo, la ausencia de edificios especiales para templos; no disponen de ministros ordenados ni órdenes religiosas. Los encuentros se hacen en el silencio, sin sermones ni lecturas formales ni sacramentos externos. Cada uno escucha en su interior la presencia de la divinidad y, si alguien siente el impulso de hacer algún comentario de lo que piensa inspirado en lo que Dios le dice, lo hace. El efecto de estas reuniones es puramente religioso; no se participa como individuos, sino como una comunidad que busca la voluntad de Dios.

Y, tercero, la aplicación de la enseñanza de Cristo a la totalidad de la vida. Es una religión de la experiencia: Dios se revela a quien él quiere acoger. Esta confesión religiosa se basa, sobre todo, en la creación de una fraternidad de Amigos, atentos y solícitos; sostienen el valor de la vida interior, el principio de la tolerancia, gozan de una gran libertad personal y afirman que no es a través de las normas o credos establecidos como que se produce el testimonio de Dios, sino a través de las personas. Su reto es expresar la ayuda y lograr su completa eficacia no por vanidad, sino por consecución fraternal; así se hace presente el binomio oración y trabajo. Esta conexión les impulsa a facilitar la ayuda material, la habilidad técnica y el aliento espiritual que los mueve allí donde se exprese un sufrimiento extremo. Tal es la actitud fundamental que define la trayectoria de pensamiento y trabajo. Estruch define así este grupo: “se caracterizan por su voluntad de contribuir a reformar y mejorar la sociedad en la que viven, por la lucha encarnizada contra todas las formas de desigualdad y de discriminación, por la integridad moral y la nobleza de sus convicciones (sin caer nunca en la tentación del proselitismo), y por el hecho de ser los máximos representantes históricos de la defensa de la libertad de conciencia como valor humano fundamental.”

En cuanto a las celebraciones, se rigen por el calendario cristiano de fiestas y en los encuentros puede haber reflexiones sobre el significado de cada una de ellas. Sin embargo, no hay nada formal. Se tiene en cuenta tanto al Jesús del nacimiento, como al Cristo resucitado, desde el conocimiento bíblico y, sobre todo, desde la experiencia de vivir. En Navidad, se hacen algunas actividades para los niños. Cuando nace un hijo en una familia cuáquera, se puede llevar al encuentro de oración y presentarlo a la comunidad. No hay ninguna otra celebración formal si no es la oración. Actualmente, se plantean hacer algún tipo de encuentro especial para los jóvenes para que no se sientan aislados. La despedida de la vida se lleva a cabo en un encuentro de oración, puede ir acompañada de unas flores, una vela encendida y, sobre todo, de los recuerdos de la alegría de una vida vivida, leídos o explicados por algunos Amigos o alguien de la familia. La presencia de Dios está presente en el silencio y es tan intensa que puedes sentir que formas parte de ella.


340.000 personas en 70 países

por Domènec Ricart

El mundo conoce a los cuáqueros por su manera sencilla de vivir y por el valor de su testimonio religioso y social. La estructura organizativa es extraordinariamente simple y las actitudes fundamentales son la reflexión y el silencio. Valoran la dimensión colectiva de la oración mística e insisten en el hecho de que esta oración, desde el silencio, se manifiesta en la acción.

La fuerza que desprenden también se encuentra cuando pasan a la acción social, que se guía por la reflexión y el consenso en sus actuaciones.

Este grupo tiene un concepto muy elaborado de la vida. Observan la realidad y sus problemas.

Su deseo es restablecer un nivel de vida equilibrada y la confianza entre las personas. No obstante, el verdadero impulso procede del deseo de restablecer la confianza de las personas en Dios, que se expresa a través de una ayuda incondicional, acogedora, eficaz y comprensiva, basada en el testimonio de la paz y la enseñanza de Cristo.

La proyección de su apoyo denota el sentido más profundo de la compasión, cuando una persona es capaz de ponerse en el lugar de la otra y en la proximidad entiende su sufrimiento y busca las condiciones necesarias para rehacer la vida.

En su caso tratan de crear unidad entre acción y conciencia; entre bondad y progreso. Ofrecer y facilitar bienestar hasta que se consigue restablecer la normalidad. La acción de dar no es la expresión de poder, sino que la generosidad se entiende como bien colectivo, cuya consecución global se busca en la comunidad. Bienestar material que ayude a vivir sin quedar atrapados en el exceso ni tampoco en la necesidad.

Fundamentalmente, los cuáqueros se oponen a las guerras y a las injusticias sociales. En su trabajo interno como grupo, se guían por la revisión humana de la labor realizada; buscan discernimiento e imaginación para acertar en la ayuda real y poder llegar a los que lo necesitan. Esta ayuda no busca la satisfacción de los que dan, sino que lo hacen porque creen que cada persona lleva una chispa divina, una luz interior, que hay que respetar. Es una organización religiosa cristiana que actúa sin ánimo de lucro y no ejerce ninguna presión coercitiva sobre la población con la que trabaja, ni desde el punto de vista ideológico ni religioso.

Los cuáqueros reflexionan sobre los aspectos relacionados con la conciencia y sobre los valores que intervienen en cada proceso que activan y en cada decisión tomada por el desarrollo de la labor humanitaria y de servicio a la sociedad. Entienden la persona como ser humano que tiene espiritualidad divina; esta noción los lleva a estar atentos a la evolución social y al progreso científico, porque tienen también su significado religioso. De esta manera, descubren los hechos de la humanidad que fomentan la consecución de la justicia y también aquellos que la obstruyen. Expresado en términos civiles, se puede enunciar que las personas son un bien del patrimonio universal y cada una se merece ser un territorio de paz.

En 1937 se crea el Comité Mundial de Consulta de los Amigos (CMCA). Las juntas anuales y grupos afiliados al CMCA nombran unos 200 representantes en el Comité, que se reúnen cada tres años y procuran servir de vínculo entre los miembros de las diferentes comunidades, en sus esfuerzos para percibir más claramente la voluntad de Dios y por hacer más efectivo su testimonio colectivo. La Oficina Mundial sirve de centro del CMCA y de sus grupos afiliados para la comunicación mundial. La Oficina mantiene contacto con el trabajo de las diferentes secciones y las Oficinas cuáqueras en la ONU. La Sección de las Américas del CMCA se fundó en 1938, y atiende a más de cuarenta juntas anuales y grupos diversos. Los cuáqueros son diversos en cuanto a idioma, cultura y nacionalidad, y en cierto grado difieren también en diversos aspectos del cuaquerismo; sin embargo, tratan de trabajar juntos en la práctica y se reúnen para compartir experiencias. En cuanto al ámbito actual de la Sociedad Religiosa de los Amigos, hay que decir que forma una comunidad que suma un total de 340.000 personas de 70 países. La Sección Africana se estableció en 1971 y la de Asia y el Pacífico Oeste fueron reconocidas formalmente en 1985. El CMCA hace posible que los Amigos trabajen juntos y den testimonio de fe en el mundo, y compartan información sobre los amigos de todo el mundo; sirve de voz oficial de los Amigos en la ONU; sus agencias con estatus consultivo como ONGs promueven las inquietudes de los Amigos, entre las que destacan las reuniones ecuménicas. En el ámbito civil, sobresale el trabajo en favor del desarme, los derechos de la mujer en situación de desigualdad; velan por evitar los desequilibrios raciales; buscan mejorar el medio ambiente y trabajar por un reparto más justo de los recursos del mundo.

(Información facilitada por la Sociedad Religiosa de los Amigos en Catalunya)


Publicado en Dialogal número 55