Reflexión: Nº 3, julio 2014


Sobre el diálogo recientemente publicado entre Teresa Forcades y Karma Lekshe Tsomo [1]

por Montse Castellà

Todo empezó en Vaishali, en el estado de Bihar, en la India. Vaishali es considerado, junto con Bodhgaia, uno de los lugares más emblemáticos del budismo. Se dice que Buda Sakyamuni, después de alcanzar el Despertar bajo el árbol de bodhi en Bodhgaia el siglo III a.C., solía pasar la temporada de lluvias en Vaishali donde se reunía con sus discípulos.

Según fuentes historiográficas, pasados ​​cinco años del Despertar de Siddharta Gautama, fue también en Vaishali donde Mahaprajapati –su tía y madre adoptiva– le pidió al Buda, por tercera vez, que permitiera admitir mujeres en la orden monástica. Se dice que el Buda, consciente de la gran amenaza que esto representaba para la sociedad patriarcal de aquella época, en principio, se mostró reticente a la hora de ordenar mujeres como monjas.

Pero aquella vez Mahaprajapati no iba sola, iba con 500 mujeres más. Todas ellas habían decidido desobedecer y hacer frente a las exigencias y obligaciones sociales a las que estaban sometidas. Se raparon la cabeza, se vistieron con las túnicas de color azafrán de los renunciantes, y emprendieron el largo camino hacia Vaishali. Hay relatos que describen las condiciones deplorables en las que llegaron. Sin embargo, se sentaron en el suelo frente al portal, declarando que no se levantarían hasta ser admitidas. Aquella marcha de 500 mujeres por su libertad se considera la primera manifestación feminista de la historia. En aquella ocasión, lograron que el Buda finalmente aceptara su admisión en la orden monástica con la condición de que las monjas asumieran 8 votos más que los monjes, todos ellos relacionados con la sumisión, y vigentes aún hoy en día.

​​2.500 años después de aquel acontecimiento, en el invierno de 2012, fui a Bodhgaia para asistir a una de las congregaciones budistas más importantes: los Monlam, donde durante 10 días se hacen rituales y se recitan oraciones y plegarias de acuerdo a las formas tradicionales preservadas a lo largo de la historia. Mi estancia en Bodhgaia, el núcleo y origen del budismo, fue para mí una gran bendición. No obstante, constaté allí, de primera mano, cómo en el budismo se siguen perpetuando las mismas estructuras jerárquicas de poder y dominio patriarcal, al menos en lo que respecta a Oriente.

Poco tiempo después, a principios de 2013, volví a viajar a la India, esta vez a Vaishali donde se celebraba 13erencuentro de Sakyadhita [2] , la asociación internacional de mujeres budistas. Ese año, el encuentro se celebraba en el mismo lugar donde se congregaron aquellas primeras 500 mujeres budistas. Sentí que quería unirme a aquellas mujeres que, siguiendo el camino que abrió Mahaprajapati, siguen luchando para alzar sus voces y poder contribuir en la evolución del budismo integrando la visión y la experiencia de las mujeres. Allí fue donde conocí a Karma Lekshe Tsomo, cofundadora e impulsora del movimiento Sakyadhita.

Una tarde, charlando con ella, me preguntó qué quería decir mi nombre. Le hablé de la montaña de Montserrat, de la Moreneta como manifestación de la naturaleza de Buda en forma femenina. Entonces me acordé de Teresa Forcades, monja benedictina y luchadora por la justicia y los derechos sociales que, como ella, hacía frente a los condicionamientos sociales patriarcales. Sentí que todo aquel relato le había impactado. El día siguiente, Karma Lekshe Tsomo me propuso que, aprovechando que tenía que viajar a Europa, pudiera pasar unos días en Cataluña, en Montserrat y conocer a la hermana Teresa.

Así, los hilos se fueron entrelazando de manera natural, y en junio de ese mismo año hubo un primer encuentro entre Karma Lekshe Tsomo y Teresa Forcades en Montserrat. Pocos días después, se celebró un diálogo abierto donde participaron muchas personas. Se recogió el contenido de este diálogo y se publicó el día de Sant Jordi de este año. Se ha dado comienzo así a una nueva plataforma de diálogo entre mujeres de diferentes tradiciones espirituales comprometidas con el cambio social. Paso a paso, dejando que los hilos vayan entrelazándose, se va formando el tejido de una nueva sociedad, una nueva manera de hacer y ser. Como dice Xavier Melloni, ojalá caminando por los santuarios del pasado podamos ir creando los santuarios del futuro.


[1] Dones, Espiritualitat i canvi social, Diàleg entre Teresa Forcades i Karma Lekshe Tsomo, Plecs Budistes Edicions, 2014 (en catalán y pronto también en castellano).
http://plecsbudistesedicions.wordpress.com

http://dialegforcadeslekshe.wordpress.com
https://www.facebook.com/plecsbudistes.edicions

[2] Sakyadhita aglutina tanto a monjas como a mujeres laicas de todas las tradiciones budistas. El objetivo principal de esta organización es promover la visión y la experiencia de las mujeres budistas, así como su compromiso en el cambio social.
www.sakyadhita.org
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