Reflexión: Nº 5, mayo 2015


vigilpor José María Vigil

Hace ya unos 200.000 años que aparecimos como especie diferenciada, como homo et mulier sapiens, en la historia evolutiva de la vida. Aparecimos ya, desde el principio, como seres religiosos, con una capacidad/necesidad distintiva de «poner nuestra vida en contextos más amplios» (Karen Armstrong), y de vivirla en referencia al Misterio. La religiosidad nos acompaña entitativamente, desde nuestra cuna biológica, y parece que nos acompañará hasta el final, mientras seamos este homo sapiens que desde el principio es también homo religiosus.

Las religiones, sin embargo, son de hace sólo 4.500 años, de ayer, biológicamente hablando. Como especie, hemos vivido muchos más tiempo sin religiones que con ellas. Las religiones parece que las creamos en la coyuntura más difícil que hemos atravesado en nuestro desarrollo evolutivo: en el paso del paleolítico al neolítico, cuando descubrimos la agricultura. Tuvimos que reinventarnos: de ser nómadas cazadores-recolectores pasamos a ser campesinos ligados a la tierra, viviendo por primera vez en sociedad, capaces de habérnoslas jurídicamente con la propiedad, con la vida familiar, el orden político recién iniciado... En aquella circunstancia, dada nuestra religiosidad de siempre, las religiones nos ayudaron mucho: nos hicieron viables, nos acompañaron, nos resolvieron y encauzaron nuestras principales necesidades humanas.

Pero estamos atravesando otra etapa evolutiva nuevamente crucial. Con el advenimiento de las sociedades del conocimiento –a lo largo de un proceso que ya se dilata varios siglos, pero que se ha acelerado y profundizado en las últimas décadas–, aun sin abandonar nuestra religiosidad profunda, estamos experimentando una inadecuación creciente con los sistemas «religionales»: su sistema ontológico, supernaturalista, epistemológico mítico, de sumisión obligada, sacralizado... no resiste las exigencias de la nueva forma de ser, pensar y sentir que la evolución de la cultura está alcanzando, en este «nuevo tiempo axial».

Esta situación es la que hace pensar a muchos que estamos ante una coyuntura histórico-cultural de transformación profunda: tal vez nuestra religiosidad –o incluso nosotros mismos– estamos experimentando una «metamorfosis». Continuamos y vamos a continuar siendo seres religiosos, pero nuestra religiosidad se está volviendo irreconocible en comparación con las formas «religionales» que nos han acompañado en los últimos pocos milenios en que nos hemos ayudado de las religiones para expresar y vivir nuestra religiosidad. Todo acontece como si nuestra religiosidad más profunda se sintiera hoy mejor y más libre y creativa fuera de las religiones «agrarias». Son cada día más los que sugieren que la nueva revolución (ahora del conocimiento) pone a las religiones en la necesidad de recrearse, reinventarse, metamorfosearse: abandonar aquellas estructuras religionales epistemológicas, institucionales, controladoras... de que se dotaron en aquella etapa evolutiva de la historia humana, y adoptar otras, ahora «pos-religionales», conformes a la nueva talla del desarrollo humano evolutivo actual.

Ésa es, en síntesis muy apretada, la intuición del nuevo «Paradigma pos-religional». Es buena noticia: no predice el fin de la religiosidad, sino tal vez de las religiones. Cree que éstas pueden sobrevivir, si se transforman radicalmente, y dejan sus modos «religionales». Si no lo hacen, es posible que sigan disminuyendo, hasta hacerse residuales en la historia, mientras la evolución religiosa de la humanidad seguirá dándose, fuera de ellas. El proceso está en marcha. No habría que discutir de nombres... sino, simplemente, acompañar nuestro crecimiento como humanidad.

Para saber más

El último número (enero-marzo 2015) de la revista HORIZONTE, de la PUC-Minas (Pontificia Universidad de Minas, Belo Horizonte, Brasil), es un monográfico sobre el Paradigma Pos-religional, con 600 páginas de artículos de los autores de referencia en esta temática. Ha sido coordinado por José-María Vigil y puede consultarse aquí: http://periodicos.pucminas.br/index.php/horizonte/issue/view/682/showToc